Dirige el mensaje directamente a tu lector. Elimina construcciones impersonales que crean distancia innecesaria.
"Los interesados podrán presentar sus solicitudes…" vs. "Usted puede presentar su solicitud…". La segunda versión habla a una persona real. El lenguaje directo con "tú" o "usted" hace que el lector sienta que el mensaje es para él, aumenta la relevancia y reduce la ambigüedad. En comunicaciones institucionales o gubernamentales, este cambio de tono puede marcar la diferencia entre un ciudadano que entiende y actúa, y uno que abandona el trámite por confusión.